Después de Nicaragua y Venezuela, Ecuador se convirtió este jueves en el tercer país de América Latina en permitir que un mandatario sea elegido indefinidamente, gracias a una reforma de la Carta magna aprobada por la mayoría oficialista. La medida, que fue resistida con protestas en las calles, fue impulsada por el presidente Rafael Correa, quien queda excluido de los próximos comicios.

La mayoría oficialista del Congreso de Ecuador estableció la reelección presidencial indefinida mediante una enmienda constitucional aprobada el jueves, con lo que el país se convirtió en el tercero de Latinoamérica en avalar ese sistema tras Nicaragua y Venezuela, en una jornada con protestas que dejaron heridos y detenidos.

Luego de más de nueve horas de debates y protestas opositoras en la calle, el legislativo aprobó con 100 votos a favor, 8 en contra y una abstención un conjunto de 15 enmiendas y cuatro disposiciones que entre otras cosas excluyen a Rafael Correa de los comicios de 2017.

La aprobación de los cambios en la Carta Magna, promovida por el mandatario socialista y vigente desde 2008, fue objeto de manifestaciones a favor y en contra en el centro de Quito y otras ciudades, algunas de las cuales con disturbios.

El ministro de Interior, José Serrano, señaló que un grupo “violento” atacó con “lanzas, piedras y palos” a policías, 19 de los cuales fueron “brutalmente agredidos”, según el viceministro Diego Fuentes.

Las autoridades no reportaban detenidos, mientras que dirigentes indígenas y sindicales denunciaban que al menos una veintena de manifestantes fueron apresados.

El diario quiteño El Comercio indicó a su vez que la Policía “agredió” a uno de sus fotógrafos en el forcejeo.

Frente al Congreso, decenas de encapuchados intentaron romper un cordón policial arrojando piedras, cohetes y palos contra los uniformados, quienes se protegían con escudos con leyendas como “Soy policía y también padre”, constató la AFP.

Incluso, manifestantes atacaron con lanzas a los policías y caballos antimotines.

“Gobierno prepotente”

“Estamos viviendo en plena dictadura. Esta es una dictadura por un gobierno prepotente, autoritario, un gobierno que hace y deshace con nuestros recursos”, declaró enojada Patricia Pinto, ama de casa de 43 años, presente en la marcha.

Las movilizaciones opositoras, que pedían archivar el proyecto o someter a referéndum cualquier tema relativo a la reelección -como hará Bolivia en febrero-, también se produjeron en las ciudades principales de Cuenca (sur) y
Guayaquil (suroeste).

Los diputados oficialistas, que asimismo tuvieron apoyo callejero, aprobaron en segundo y definitivo debate artículos para excluir de las próximas presidenciales y legislativas (en 2017) a aquellos que lleven dos períodos en línea, como Correa, y establecer la reelección sin límites desde los comicios posteriores, programados en principio para 2021.

El Parlamento, con 137 miembros, requería el voto de las dos terceras partes (92) para hacer cambios en la Carta Magna, que hasta ahora permitía la reelección por una sola vez, consecutiva o no.

“La reelección indefinida es un mecanismo que podría brindar momentos de estabilidad, pero no favorece a la consolidación democrática; al contrario, la debilita”, explicó a la AFP el politólogo Daniel Montalvo.

Todos miran a Lenin

“Ahora, a prepararnos para la victoria del 2017. Tenemos grandes compañeros, que sabrán hacerlo mucho mejor de lo que nosotros pudimos”, expresó Correa, en visita oficial en Francia, a través de su cuenta en Twitter.

Desde que hace dos años empezó a hablarse de la reelección indefinida, el mandatario dijo que él no querría presentarse a los próximos comicios, aduciendo motivos familiares y académicos.

Y en las últimas semanas, propuso su exclusión de las presidenciales de 2017, con el argumento de que no quiere pasar a la historia como el presidente que se benefició de la reelección sin límites propuesta por su gobierno.

Apartado el máximo líder de la “revolución ciudadana” de las presidenciales, todas las miradas recaen en su exvicepresidente Lenin Moreno, favorito en los sondeos y a quien el gobernante siempre ha situado en primer lugar de la lista de sus principales sucesores dentro del oficialismo.

Con un carácter más conciliador, Moreno -actual enviado de la ONU a Ginebra para los discapacitados-, “es el que tiene más opciones de triunfo y además podría reagrupar a sectores que salieron de Alianza País”, explicó a la AFP Simón Pachano, profesor de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO).

Por su parte, Montalvo opinó que “con una oposición fragmentada y débil sigue siendo difícil obtener los votos necesarios para poder vencer a un candidato como Moreno”.

Debilitados en las encuestas, sin líderes sólidos y con el apoyo en las calles en franco declive, sus adversarios intentarán sacar partido de la delicada situación de la dolarizada economía ecuatoriana, muy golpeada por la abrupta caída de los vitales ingresos petroleros y la devaluación de las monedas de sus vecinos Colombia y Perú.

“La situación económica le va a afectar al gobierno. Los opositores van a tener que ser muy cautelosos a la crítica, por ejemplo, a los proyectos sociales de Correa, pero van a poner énfasis en lo que consideran una mala conducción económica”, advirtió Pachano.