A pedido de la fiscal Elva Cáceres el juez Rubén Riquelme archivó y levantó todas las restricciones que pesaban sobre la diva.

Al comprobarse que la mujer era adicta a las drogas la fiscalía prescinde de la persecusión penal y requirió que el proceso penal quede sin efecto.

También quedó libre por el caso de las joyas. Deberá donar Gs. 150 millones a la Congregación de hermanas Vicentinas como reparación del daño y comparecer cada 3 meses en el juzgado de Fernando de la Mora.

Si la procesada incumple una de las medidas se revoca la decisión y continúa el proceso en su contra, adviertió la Jueza Dina Marchuck en su resolución.